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Cuando las palabras no salen: entender la afasia y lo que hay detrás

Imagina que sabes exactamente lo que quieres decir, pero las palabras no salen. O que alguien te habla y, de repente, no logras entenderlo. Esta experiencia puede ser desconcertante tanto para quien la vive como para sus familiares. Esto es lo que ocurre en la afasia, una condición neurológica que afecta el lenguaje, pero no la inteligencia.



¿Qué es la afasia?


La afasia es un trastorno que aparece cuando una persona pierde, parcial o totalmente, la capacidad de hablar, entender, leer o escribir debido a un daño en el cerebro.


Es importante entender algo clave: La afasia no significa que la persona haya perdido su inteligencia, sino que tiene dificultad para comunicarse.


Dependiendo de la zona del cerebro afectada, la afasia puede manifestarse de diferentes formas:


  • Algunas personas entienden bien, pero no pueden expresarse con facilidad

  • Otras hablan mucho, pero sin sentido claro o con palabras incorrectas

  • En casos más severos, puede haber dificultad tanto para hablar como para comprender


Por ejemplo:


  • En la afasia de Broca, la persona sabe lo que quiere decir, pero le cuesta hablar

  • En la afasia de Wernicke, puede hablar con fluidez, pero sin coherencia

  • En la afasia global, la comunicación está gravemente afectada


¿Por qué ocurre? Causas y mecanismos


La causa más frecuente de la afasia es el accidente cerebrovascular (derrame cerebral), que daña áreas específicas del cerebro relacionadas con el lenguaje.


Sin embargo, no es la única causa. También puede aparecer por:


  • Traumatismos craneales

  • Tumores cerebrales

  • Infecciones

  • Enfermedades neurodegenerativas, como la afasia progresiva primaria 


En algunos casos, los síntomas pueden ser temporales. Por ejemplo:


  • Durante una migraña

  • En crisis neurológicas

  • En episodios llamados ataques isquémicos transitorios


Estos episodios deben tomarse muy en serio, ya que pueden ser una señal de alerta de un problema mayor.


Diagnóstico y tratamiento: el camino hacia la recuperación


El diagnóstico de la afasia no se basa en una sola prueba, sino en una evaluación completa del lenguaje.


El médico o especialista puede evaluar:


  • La capacidad para hablar y comprender

  • La lectura y escritura

  • La repetición de palabras

  • La capacidad de nombrar objetos o describir situaciones


Además, se realizan estudios de imagen como:


  • Resonancia magnética

  • Tomografía cerebral


Estos ayudan a identificar qué parte del cerebro ha sido afectada.


Tratamiento


El tratamiento principal es la terapia del lenguaje y del habla.


Un terapeuta especializado ayuda a la persona a:


  • Recuperar habilidades perdidas

  • Desarrollar nuevas formas de comunicarse

  • Adaptarse a su nueva realidad


La recuperación depende de varios factores:


  • La causa del daño cerebral

  • La rapidez con que se inició el tratamiento

  • La extensión del daño

  • El apoyo familiar


En muchos casos, especialmente tras un derrame, las personas pueden mejorar significativamente con rehabilitación.


Recomendaciones prácticas y señales de alerta


Señales que no debes ignorar


  • Dificultad repentina para hablar

  • Problemas para entender lo que otros dicen

  • Uso de palabras incorrectas o incoherentes

  • Dificultad para leer o escribir

  • Incapacidad para nombrar objetos comunes


Cuándo acudir de inmediato


Si estos síntomas aparecen de forma súbita, esto puede ser señal de un accidente cerebrovascular, una emergencia médica donde cada minuto cuenta.


Consejos para familiares y cuidadores


  • Hablar con calma y frases simples

  • Dar tiempo para responder

  • Evitar corregir constantemente

  • Usar gestos, dibujos o apoyo visual

  • Ser paciente y empático


La comunicación no solo depende de las palabras, también del acompañamiento.


La afasia no solo afecta el lenguaje, también impacta la forma en que una persona se conecta con el mundo. Detrás de cada dificultad para hablar hay alguien que sigue pensando, sintiendo y comprendiendo. Por eso, más allá del tratamiento, el acompañamiento humano es fundamental. Escuchar con paciencia, mirar con empatía y apoyar con amor puede marcar una diferencia enorme en el proceso de recuperación.

Dra. Charinna Di Vanna

Neuróloga- Internista.


 
 
 

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