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Cuando la cara se paraliza de repente: entendiendo la Parálisis de Bell

¿Alguna vez te has mirado al espejo y has notado que un lado de tu rostro no responde igual que el otro? Para muchas personas, la parálisis facial aparece de forma repentina y genera miedo, ansiedad y muchas preguntas. La Parálisis de Bell es una de las causas más frecuentes de este tipo de síntomas y, aunque suele ser temporal, requiere atención médica oportuna para una mejor recuperación.



¿Qué es la Parálisis de Bell?


La Parálisis de Bell es una condición neurológica que provoca debilidad o parálisis súbita de los músculos de un lado del rostro. Esto ocurre cuando el nervio facial el encargado de controlar la expresión facial, el parpadeo y parte del gusto se inflama y deja de funcionar correctamente.


Como resultado, la cara puede verse “caída”, el ojo no cerrar completamente y la sonrisa volverse asimétrica. Aunque su apariencia puede ser alarmante, en la mayoría de los casos no se trata de un evento cerebral grave, como un derrame, sino de una alteración reversible del nervio facial.


¿Por qué ocurre? Causas y mecanismos


La causa exacta no siempre se identifica, pero se cree que la Parálisis de Bell está relacionada con una inflamación del nervio facial, generalmente desencadenada por una infección viral. Virus comunes como los que causan herpes simple, resfriados o infecciones respiratorias pueden reactivarse y provocar esta inflamación.


Imagina el nervio facial como un cable eléctrico que pasa por un canal muy estrecho dentro del cráneo. Cuando ese nervio se inflama, no tiene espacio para expandirse, se “comprime” y deja de transmitir señales de forma adecuada. Esto explica por qué los músculos faciales dejan de responder temporalmente.


¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?


El diagnóstico es principalmente clínico. El médico evalúa los síntomas, la rapidez de aparición y realiza un examen neurológico detallado. En algunos casos, pueden solicitarse estudios adicionales para descartar otras causas de parálisis facial.


El tratamiento funciona mejor cuando se inicia lo antes posible, idealmente en los primeros días. Suele incluir:


  • Corticoides, que ayudan a reducir la inflamación del nervio.

  • Antivirales, en algunos casos seleccionados.

  • Protección ocular, fundamental si el ojo no cierra bien, para evitar sequedad o lesiones.

  • Fisioterapia facial, con ejercicios suaves para estimular la recuperación muscular.


La mayoría de las personas comienzan a notar mejoría en las primeras 2 a 3 semanas, y la recuperación completa puede tardar hasta seis meses.


Señales de alerta y cuidados prácticos


Aunque el pronóstico suele ser bueno, es importante consultar de inmediato si aparecen síntomas como:

  • Empeoramiento progresivo de la debilidad facial

  • Dolor intenso en el ojo o cambios en la visión

  • Dificultad para caminar, hablar o mantener el equilibrio

  • Fiebre o signos de infección


En casa, algunos cuidados prácticos pueden marcar la diferencia: usar lágrimas artificiales con frecuencia, proteger el ojo con gafas, evitar la exposición al viento y realizar los ejercicios faciales recomendados por un profesional.


Sé que notar un cambio repentino en tu rostro puede ser angustiante. La Parálisis de Bell no solo afecta la expresión facial, también puede impactar la autoestima y la tranquilidad emocional. La buena noticia es que, con atención temprana y cuidados adecuados, la mayoría de los pacientes logra una recuperación muy satisfactoria. No estás solo en este proceso. Escucha a tu cuerpo, busca orientación médica a tiempo y confía en la capacidad de tu sistema nervioso para sanar.



Dra. Charinna Di Vanna

Neuróloga- Internista.

 
 
 

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