Cuidar a un ser querido después de un derrame: una guía humana para un camino que no se recorre solo
- Dra. Charinna Di Vanna Duran, Neuróloga- Internista.

- hace 3 días
- 3 Min. de lectura
Cuando un ser querido sufre un accidente cerebrovascular, la vida cambia en un instante. Surgen dudas, temores y un sinfín de responsabilidades nuevas. Este camino puede sentirse abrumador, pero no tiene por qué recorrerse sin guía. Entender qué está pasando y cómo ayudar puede marcar una diferencia enorme en la recuperación.

¿Qué es un accidente cerebrovascular y cómo afecta a la persona?
Un derrame ocurre cuando el cerebro deja de recibir sangre adecuadamente. Esto puede suceder por dos razones.
Un bloqueo en una arteria (accidente cerebrovascular isquémico).
La ruptura de un vaso sanguíneo dentro o alrededor del cerebro (accidente cerebrovascular hemorrágico).
Dependiendo del tipo de derrame, el área del cerebro afectada y la rapidez con la que se actuó, las secuelas pueden variar. Algunas personas presentan dificultad para hablar, moverse, tragar, pensar con claridad o controlar la vejiga. En otras, aparece tristeza, ansiedad o confusión. Cada derrame es distinto, y cada recuperación es única.
Tu apoyo, comprensión y constancia se convierten en una parte fundamental del proceso.
¿Qué causa estos cambios y por qué pueden ser tan variados?
El cerebro es el “centro de control” del cuerpo. Cuando una parte del tejido cerebral queda sin oxígeno por falta de circulación o por sangrado, las funciones que dependían de esa zona se ven afectadas por eso.
Un derrame en el hemisferio izquierdo puede causar problemas de habla.
Uno en el hemisferio derecho puede afectar el movimiento o el equilibrio.
Un derrame más extenso puede influir en la memoria, el ánimo y la conducta.
Además, la recuperación depende de cuán rápido se recibió atención médica, la salud previa del paciente y el acceso a terapias adecuadas.
Cómo cuidar y apoyar la recuperación: pasos prácticos y reales
El médico dará un plan específico para la rehabilitación, pero aquí tienes una guía clara para ayudarte en el día a día.
Medicamentos y seguimiento médico
Administra los medicamentos exactamente a la hora indicada.
Mantén las recetas al día; pide las renovaciones con anticipación.
Acompaña a la persona a sus citas médicas y terapias.
Si notas tristeza persistente, irritabilidad o ansiedad, coméntalo con el médico: la depresión es común después de un derrame y puede afectar la recuperación.
Movimiento y fortalecimiento
Ayúdale a comenzar a moverse poco a poco.
Sigue los ejercicios recomendados por el terapeuta.
Dale tiempo de descanso después de cada actividad.
Refuerza su autonomía: aunque una tarea sea más lenta, permítele intentar primero. Tú estás para apoyar, no para reemplazar.
Hacer de la casa un lugar seguro
Retira alfombras o obstáculos que puedan causar caídas.
Mantén pasillos iluminados y despejados.
Asegúrate de que use calzado antideslizante.
Instala barras de apoyo en el baño o usa un banco para ducha.
Considera rampas o barandillas si la movilidad está limitada.
Un equipo de cuidados domiciliarios puede evaluar tu hogar y recomendar mejoras.
Alimentación y deglución
Sigue el plan de dieta indicado.
Si tiene problemas para tragar, pregunta si necesita alimentos espesados. Esto evita que la comida pase a los pulmones y cause neumonía.
Ofrece comidas equilibradas y agradables, incluso en porciones pequeñas.
Explora utensilios adaptados (platos especiales, tazas con asas, cubiertos ergonómicos).
Si no tiene apetito, estimula horarios regulares de comida.
Descanso, memoria y comunicación
Mantén una rutina diaria: ayuda a reducir confusión y ansiedad.
Evita la cafeína o el alcohol antes de dormir.
Usa recordatorios, notas y pasos simples al explicarle tareas.
Participa activamente en ejercicios de memoria, habla o atención recomendados por el terapeuta.
Manejo del estrés y apoyo emocional
Tu familiar puede sentirse vulnerable, preocupado por el futuro o temer que se ha convertido en una carga.
Escúchalo sin juzgar, aliéntalo y celebra cada avance, por pequeño que sea.
No olvides tu propio bienestar: un cuidador agotado no puede cuidar bien. Puedes solicitar programas de descanso para cuidadores si es necesario.
Recomendaciones esenciales
Mantén disciplina con medicamentos y terapias.
Ayuda, pero fomenta la independencia siempre que sea posible.
Adapta el hogar para evitar caídas.
Acompaña emocionalmente: la recuperación también pasa por el ánimo.
Busca ayuda médica inmediata si presenta
Dificultad súbita para hablar, caminar o mover alguna parte del cuerpo.
Cambios repentinos de conciencia o confusión severa.
Dolor intenso de cabeza no habitual.
Caídas frecuentes o nuevos problemas para tragar.
Estas señales pueden indicar una complicación y requieren atención urgente.
Cuidar a alguien después de un derrame es un acto profundo de amor, pero también un desafío que puede desgastar. No tienes que hacerlo solo. Cada pequeño avance es valioso y cada día cuenta. Recuerda que cuidar también implica cuidarte: descansar, pedir ayuda, expresar tus emociones. La recuperación es un camino compartido, lleno de altibajos, pero también de esperanza. Estoy contigo en cada paso.
Dra. Charinna Di Vanna
Neuróloga- Internista.




Comentarios