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Cuando las manos duelen: señales que no debes ignorar y cómo cuidarlas

Las manos nos acompañan en casi todo lo que hacemos trabajar, escribir, cocinar, abrazar. Por eso, cuando aparece el dolor en las manos, incluso tareas simples pueden volverse difíciles. Muchas personas lo minimizan o lo atribuyen al cansancio, pero en algunos casos el dolor es una señal de que algo más está ocurriendo. Comprender sus causas y saber cuándo buscar ayuda puede marcar una gran diferencia.



¿Qué es el dolor de manos y por qué puede aparecer?


El dolor de manos no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. La mano es una estructura compleja formada por huesos, articulaciones, cartílagos, ligamentos, músculos, tendones, nervios y vasos sanguíneos. Cualquier alteración en alguna de estas partes puede generar dolor, rigidez o dificultad para mover los dedos.


El dolor puede presentarse de muchas formas.


  • Molestia leve o punzante

  • Rigidez al despertar

  • Inflamación visible

  • Hormigueo o adormecimiento

  • Dificultad para cerrar el puño o estirar los dedos


A veces aparece de forma gradual y otras veces de manera súbita, especialmente después de una lesión.


Causas más frecuentes del dolor en las manos


Existen múltiples condiciones que pueden explicar este síntoma. Algunas de las más comunes incluyen:


  • Osteoartritis: suele aparecer con la edad. Produce rigidez, dolor y, en ocasiones, deformidad en las articulaciones de los dedos.

  • Artritis reumatoide: enfermedad inflamatoria que puede causar dolor, hinchazón y rigidez, sobre todo en las mañanas.

  • Síndrome del túnel del carpo: afecta un nervio de la muñeca y provoca dolor, hormigueo y adormecimiento en el pulgar, índice y dedo medio.

  • Dedo en gatillo: el dedo se “traba” al intentar estirarlo, acompañado de dolor en la palma o el dedo.

  • Quistes: pequeñas bolsas llenas de líquido que pueden aparecer cerca de tendones o articulaciones.

  • Contractura de Dupuytren: engrosamiento del tejido de la palma que hace que algunos dedos se flexionen progresivamente.

  • Lesiones o sobreuso: golpes, caídas o movimientos repetitivos pueden inflamar tendones y articulaciones.


Identificar la causa es clave, ya que cada una requiere un enfoque diferente.


Diagnóstico y tratamiento: ¿Qué evalúa el médico?


Cuando consultas por dolor de manos, el médico comenzará preguntando:


  • Cuándo inició el dolor

  • Si hubo una lesión

  • Qué movimientos lo empeoran

  • Si hay rigidez, inflamación o pérdida de fuerza


Luego realizará un examen físico detallado para evaluar movilidad, sensibilidad y fuerza. En algunos casos pueden indicarse estudios como


  • Radiografías, para ver huesos y articulaciones

  • Análisis de sangre, si se sospecha una enfermedad inflamatoria

  • Procedimientos simples, como drenar un quiste para confirmar el diagnóstico


El tratamiento depende de la causa, pero puede incluir:


Recomendaciones prácticas y señales de alerta

Qué puedes hacer en casa


  • Descansa la mano y evita movimientos repetitivos intensos.

  • Aplica hielo si hay inflamación reciente o lesión.

  • Usa calor si el dolor es crónico y hay rigidez (siempre que el médico lo indique).

  • Realiza ejercicios suaves de apertura y cierre de la mano, si no hay lesión.

  • Eleva la mano inflamada para disminuir la hinchazón.

  • Usa guantes protectores al realizar trabajos manuales.


Pequeños cambios diarios pueden aliviar notablemente los síntomas.


Cuándo consultar al médico


Busca evaluación médica si:


  • El dolor no mejora después de unos días.

  • Hay debilidad en la mano.

  • No puedes cerrar el puño o estirar los dedos.

  • Sientes adormecimiento persistente.

  • El dolor aparece de forma súbita sin causa aparente.


Estas señales pueden indicar una condición que requiere tratamiento específico.


Las manos son una extensión de nuestra independencia y nuestra expresión. Cuando duelen, no debemos ignorarlo ni normalizar el malestar. Escuchar a tu cuerpo, buscar orientación médica y cuidar tus manos a tiempo puede prevenir problemas mayores. Mi consejo es simple pero poderoso: no esperes a que el dolor limite tu vida diaria. Acompañarte en ese proceso de cuidado también es parte de sanar.


Dra. Charinna Di Vanna

Neuróloga- Internista.


 
 
 

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