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Después de un ACV isquémico: lo que viene después y por qué cada día cuenta

¿Te has preguntado qué ocurre después de un accidente cerebrovascular (ACV)? Para muchas personas, el momento más difícil no es solo el evento inicial, sino la incertidumbre que viene después. El pronóstico de un ACV isquémico no es igual para todos, y entender qué influye en la recuperación puede marcar una gran diferencia en el camino hacia una mejor calidad de vida.



¿Qué es un ACV isquémico y por qué su pronóstico es tan variable?


Un ACV isquémico ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se bloquea, generalmente por un coágulo. Esto priva a una parte del cerebro de oxígeno y nutrientes, provocando daño en las neuronas.


El pronóstico es decir, cómo evoluciona la persona después del evento puede variar ampliamente. Algunas personas recuperan gran parte de sus funciones, mientras que otras pueden quedar con secuelas físicas, cognitivas o emocionales. Esta diferencia no es casual: depende de múltiples factores que actúan como piezas de un rompecabezas.


Factores que influyen en la recuperación después de un ACV


Uno de los elementos más importantes es la gravedad inicial del ACV. Un evento leve suele asociarse a una mejor recuperación funcional. También influye la rapidez con la que se recibe atención médica: cada minuto cuenta cuando se trata del cerebro.


Otros factores clave incluyen la edad, la presencia de enfermedades como hipertensión, diabetes o enfermedades cardíacas, y el tipo de arteria afectada. Además, el lugar del cerebro donde ocurrió el daño es crucial: no es lo mismo una lesión que afecta el lenguaje que una que compromete el equilibrio.


Un aspecto que a menudo se pasa por alto es el estado funcional previo. Las personas que eran independientes antes del ACV suelen tener mejores resultados que aquellas que ya presentaban limitaciones.


Cómo se evalúa el pronóstico y qué tratamientos influyen


Los médicos utilizan escalas clínicas, estudios de imágenes como la tomografía o la resonancia magnética, y la evolución en los primeros días para estimar el pronóstico. Sin embargo, es importante entender que estas herramientas orientan, pero no determinan el futuro de forma absoluta.


El tratamiento temprano es decisivo. Terapias como la trombólisis o la trombectomía mecánica, cuando están indicadas y se aplican a tiempo, pueden cambiar radicalmente la evolución del paciente. Posteriormente, el manejo adecuado de la presión arterial, el colesterol y el uso de medicamentos para prevenir nuevos eventos son pilares fundamentales.


La rehabilitación neurológica física, del lenguaje y cognitiva no es un complemento, sino una parte esencial del tratamiento. El cerebro tiene una capacidad sorprendente de reorganizarse, especialmente cuando se estimula de forma temprana y constante.


Señales de alerta y recomendaciones prácticas


Después de un ACV, el riesgo de un nuevo evento existe, sobre todo en el primer año. Por eso es vital reconocer señales de alarma como debilidad súbita, dificultad para hablar, pérdida de visión o mareo intenso, y buscar atención médica inmediata.


Algunas recomendaciones prácticas incluyen:


  • Cumplir estrictamente con los medicamentos indicados.

  • Controlar factores de riesgo como la presión arterial y el azúcar en sangre.

  • Mantener actividad física adaptada a las capacidades del paciente.

  • No subestimar los cambios emocionales: la depresión y la ansiedad son frecuentes y tratables.

  • Involucrar a la familia en el proceso de recuperación.


El acompañamiento continuo y la educación del paciente y sus cuidadores son tan importantes como cualquier medicamento.


Un accidente cerebrovascular no define quién eres ni hasta dónde puedes llegar. Cada cerebro tiene su propio ritmo de recuperación, y cada pequeño avance cuenta. Con atención médica adecuada, rehabilitación temprana y apoyo emocional, es posible reconstruir caminos y recuperar esperanza. No estás solo en este proceso: entender lo que ocurre es el primer paso para avanzar con confianza y calma.


Dra. Charinna Di Vanna

Neuróloga- Internista.

 
 
 

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